domingo, 10 de septiembre de 2017

La invasión del Tearling de Erika Johansen

Vuelvo tras mis merecidísimas vacaciones con una reseña literaria. Y voy a hablaros de una novela que he devorado durante estos días en la playa: La invasión del Tearling. Intentaré no hacer spoilers del libro anterior, ni de éste, obviamente.

Título: La invasión del Tearling
Portada de La invasión del Tearling
Autor: Erika Johansen
Editorial: Penguin Random House
Año: 2015 (edición en digital 2017)
Páginas: 405 (en el e-book)
Género: fantasía, distopía

Sinopsis:
Se ha hecho con el trono. Ahora tendrá que salvar a su reino.
Una vez conquistado el trono, hay que conservarlo. Y no parece fácil. Kelsea ha decidido interrumpir el envío de esclavos al vecino reino de Mort y se ha ganado la lealtad y la admiración de su pueblo, pero también ha despertado la ira de la Reina Roja. A partir de ahora, la brutal soberana no cejará en su empeño por destruirla.
Desesperada y más sola que nunca, Kelsea deberá encontrar la manera de defender a su reino. Y eso pasa por aprender a controlar sus poderes y descubrir su conexión con Lily, quien procede de una época en la que ser mujer era casi un crimen.
Mientras el ejército invasor se acerca, Kelsea se dispone a servirse de lo que ha aprendido para asegurar el futuro del Tearling. Pero el tiempo se acaba...

Mi Opinión:
La verdad es que tenía expectativas altas con este libro, como ya dije en la reseña de la primera parte, La reina del Tearling, la autora ofrecía un planteamiento original, pero en el primero, no terminaba de explotarlo. En éste ha sabido sacarle mejor el jugo y ha conseguido armar una novela que te engancha tanto que no puedes soltarla. Yo me dosifico las horas de lectura porque tengo que estudiar, y con La invasión del Tearling me he saltado más de una vez mi estricto horario.
Comienza la historia con una pequeña elipsis temporal, además no nos ofrecen la visión de la protagonista, de Kelsea, por lo que se consiguen dos cosas: extrañeza y ganas de que la autora vuelva a centrarse en ella, pues necesitamos saber qué opina la reina de todo lo que está aconteciendo. Kelsea ha madurado y se ha fortalecido, aunque aún lo logre comprender sus poderes. También es consciente de que tiene un lado oscuro que teme no poder controlar, aunque con esfuerzo lo va dominando. Sin duda es una heroína literaria digna, de las que hay que se quedan en tu memoria. Sin embargo, algo no ha cambiado, sigue teniendo las hormonas desatadas, algo que no molesta del todo porque te planteas si es sólo por su edad o también es por su herencia Raleigh. Y es que Kelsea sigue sin conocer mucho de su madre (y nosotros tampoco), aunque lo que tiene claro es que no quiere parecerse a ella.
Kelsea ahora tiene que hacer frente la invasión mort que avanza irremisiblemente hacia el Tearling sin que su ejército pueda contenerlos apenas.
La gran diferencia de esta segunda parte es que la monarca tiene visiones del pasado. Está mentalmente unida con una tal Lily, gracias a la que, poco a poco, vamos descifrando datos muy importantes acerca de la Travesía. La autora genera así dos historias entrelazadas, el presente del Tearling, con Kelsea al frente, y el pasado, cómo eran las cosas antes de que el Tearling existiera, con Lily. Esto me ha gustado mucho porque como dije, lo más original de esta trilogía es el contexto temporal en el que nos sitúa, un futuro que parece pasado.
Conocemos más de la Reina Roja, la archienemiga de Kelsea y dirigente de Mortmense. Y es que se van destapando aspectos del pasado, de reinados anteriores al que se nos narra, que parecen una pieza esencial para el desarrollo de la trama.
Un personaje que apenas tenía protagonismo en La reina del Tearling cobra ahora una importancia mayor: esa sombra siniestra y poderosa que hacía tratos con la Reina Roja se nos muestra ahora como algo o alguien que tiene un propósito, para el que necesita a Kelsea. ¿Debe Kelsea caer en la tentación y fiarse de él? Además, casi no se nos desvela su identidad, por lo que se nos genera una nueva incógnita para el tercer libro.
El que ha caído en el olvido prácticamente es el Traedor, uno de mis favoritos de la primera parte. Sólo sale una vez y para casi nada, sólo para advertir a nuestra reina. Esta decisión de Johansen me da pena, porque creo que es un personaje muy carismático. No obstante, estoy segura de que está destinado a tener una mayor importancia en el tercero y último libro. Lo mismo ocurre con Andalie, me parece que puede dar mucho más de sí. Se nos retrató en la primera parte como misteriosa, y Kelsea no sabía si fiarse de ella o no, y ahora no tiene protagonismo. Otra a la que no se explota para nada es a Brenna, algo que tampoco sucede en el primero. También podemos meter en este saco de personajes que aparecen pero de pasada a una criada que tiene la Reina Roja que parece una infiltrada del Tearling y a la ex –esclava sexual del Regente (no recuerdo su nombre). Parece que Johansen introduce demasiados nombres para después no saber qué hacer con ellos (¿Qué pasara con Ewen?, ¿o con las hijas de Andalie?, ¿los olvidará en el final?). Tal vez el tercero resuelva todo esto, ojalá, pues eso convertiría estos libros en una gran trilogía.
****SPOILER**** El gran fallo que tiene la autora es como se quita de en medio a los que ya no le sirven. Ya lo hizo en el primero con el Regente y ahora vuelve a pasar lo mismo con Thorne, un gran malvado que podría haber dado mucho de sí. **** FIN DEL SPOILER****
Johansen deja varias historias abiertas, interrogantes que quieres resolver, tanto en el pasado del reino como en su presente. Yo, de hecho, estoy deseando leer la tercera parte, aunque ya adelanto que voy a enfrascarme con otra lectura y me voy a tener que aguantar las ganas de saber el desenlace de esta trilogía que me tiene totalmente atrapada a pesar de los fallitos que os he comentado. Por cierto, he oído rumores de que harán película ¿alguien sabe si es cierto o es un bulo?
Me despido hasta dentro de dos semanitas, seguramente tocará el repaso a lo que he visto en los meses de julio y agosto, y advierto que he visto Juego de Tronos

Citas:

“Le da pánico la muerte, la idea de dejar de exisitir”