Hoy toca reseña literaria. Como
sabéis, estoy leyendo bastantes clásicos españoles por las oposiciones, así que
hoy toca hacer una reseña de uno de ellos: La
casa de Bernarda Alba de uno de los autores más grandes que ha dado nuestra
literatura: Federico García Lorca.
Título: La casa de
Bernarda Alba
Autor: Federico García Lorca (edición de Allen Josephs y Juan Caballero)
Editorial: Cátedra
Año: 1981
Género: teatro
Sinopsis:
La casa de Bernarda Alba es el final y la cima de la trayectoria
dramática de Federico García Lorca. En ella se desarrolla el conflicto entre
dos fuerzas mayores: el principio de autoridad ciega, con sus secuela de orden
y poder, y el principio de la libertad instintiva en su lucha imposible y
permanente por imponerse. Una trágica visión del alma humana universal, de la
sociedad y, como prefiguración genial, de la realidad española de 1936.
Esta edición de la obra maestra
lorquiana quiere seguir siendo hoy, cuarenta años después, una propuesta y una
meditación.
Mi opinión:
No he leído toda la bibliografía
de Lorca. No soy una experta en él. Pero puedo decir que todo lo que ha llegado
a mis manos de su parte me ha encantado. Lorca tiene el don de conmoverme con sus
palabras. Sus metáforas me llegan, me hacen sentir exactamente lo que él
pretende transmitir. Consigue algo que no todos logran, que mis sentidos
trabajen a la vez que mi cabeza mientras leo. Me vienen olores, imágenes,
sonidos, sabores, la piel se me eriza. Y luego está la belleza ya no en lo que
cuenta, si no en el cómo lo cuenta. Se expresa de una manera que a mí me colma
los oídos simplemente por lo bonito. Vamos, que soy bastante fan de Lorca.
Me hubiese encantado ver La casa de Bernarda Alba representada.
Tuve la ocasión de ir a Bodas de sangre
y me encantó. Y vibré con la película de La
novia. Por eso me he quedado con las ganas de que esta obra, también me la
cuenten. Porque el teatro siempre es más satisfactorio verlo que leerlo. Tal
vez por eso, me sigue gustando más Bodas
de sangre que La casa de Bernarda
Alba.
Esta obra no está escrita en
verso. Sin embargo, sigue manteniendo esa forma poética que tanto cautiva y que
Lorca manejó tan bien. Se nos olvida que está en prosa muchas veces. Lo
recordamos cuando nos falta la rima.
La casa de Bernarda Alba nos narra la historia de una mujer
autoritaria que se encierra con sus hijas tras la muerte del padre. Este
castigo impuesto por la madre afecta de especial modo a Adela, que se retuerce
por no poder ser vivir el amor libremente. Adela está enamorada de Pepe el
Romano (un personaje omnipresente que no aparece físicamente en todo el libro),
y el amor es correspondido. Aun así, este hombre va a prometerse (o se ha
prometido, no lo recuerdo), con la mayor, Angustias. Además, otra de las
hermanas, Martirio, también está interesada en Pepe. Esta situación, empeorada
por el difícil carácter de su madre, nos conduce irremisiblemente hasta el
fatal desenlace.
La historia es mínima, no hay
grandes giros ni acontecimientos, lo que importa es la sensación de angustia,
de agobio, que Lorca nos transmite. Las mujeres confinadas sin poder salir,
algunas resignadas, otras, por el contrario, deseosas de romper las cadenas que
las atan y ser libres. El calor sofocante que se amontona dentro de las paredes
de la casa, que se junta con el que las pasiones despiertan (amor, odio,
celos), crea un clima de creciente desesperación. Nos preguntamos cómo todo eso
va a explotar, porque está claro que tal tensión no puede durar mucho tiempo.
También hay pasajes que hablan de
la vida exterior en el campo, de esfuerzo de los trabajadores, de la tierra,
que le sirve a Lorca para transmitirnos sensaciones de bochorno, de fuego
(externo e interno). Los hombres están fuera, trabajando, pero libres de hacer
lo que les plazca. Las mujeres permanecen dentro, enclaustradas, alimentando el
deseo.
El autor se vale principalmente
del símbolo del agua, la falta como prisión, el ansia de ella como liberación.
Bernarda es un personaje que
desde el principio se nos transmite como odioso. Intenta dominar sobre todo y
manejarlos a todos. Y lo consigue, porque le tienen miedo. No obstante, aunque
cree que tiene todo controlado, no es así. Hay algo que se le escapa, y es esa
historia complicada que Pepe el Romano provoca en tres de sus hijas. Bernarda,
a pesar de su carácter inquebrantable, falla. Falla porque ha hecho a sus hijas
desdichadas al someterlas, y ellas escapan por las pequeñas rendijas de
libertad que encuentran. Al final, Bernarda no es mejor que nadie, es un engaño.
Su “gobierno” termina por ser una mentira.
Me ha gustado La casa de Bernarda Alba, aunque, sinceramente,
me esperaba algo de más complicación en la trama. Es un libro cortito que se
lee enseguida. Yo os lo recomiendo si os apetece leer algo de Lorca que no sea
poesía.
Nos vemos en quince días.
